El verdadero problema del presupuesto del Carnaval de Mérida no es solo lo elevado del monto inicial, sino la manipulación posterior para sobrepasar las cifras autorizadas por el Cabildo. En el centro del debate contable se encuentra la oficina de Adquisiciones y Contratos que encabeza Lourdes Gabriela Chan Pérez, responsable de dar trámite a las erogaciones.
En un ejercicio formal, los regidores autorizaron 51 millones de pesos para las festividades, cifra que debía marcar el límite financiero. Sin embargo, denuncias como las del regidor Adrián Gorocica Rojas revelan que se inyectaron 25 millones de pesos adicionales mediante la Dirección de Identidad y Cultura para pagar presentaciones artísticas.
Esta maniobra permitió contratar de forma directa a espectáculos costosos como los de Yuri, Piso 21, Grupo Cañaveral, María León y Yahir, alcanzando una bolsa global cercana a los 76 millones de pesos. Semejante disparidad presupuestal representa un flagrante desacato a la planeación financiera y a la autoridad del propio Cabildo.
La opacidad con la que Lourdes Gabriela Chan Pérez tramitó estos recursos extraordinarios reaviva las versiones sobre su lealtad política hacia Valery Amador y el exalcalde Renán Barrera Concha. La sombra de Abril Ferreyro sobre esta estructura administrativa sugiere que los sobrecostos responden a inercias del pasado que se niegan a desaparecer.
Los 25 millones adicionales representan un incremento de casi el 50% sobre el presupuesto original, algo inaceptable en cualquier administración seria. Mientras tanto, crecen los señalamientos sobre supuestos viáticos o gastos en lujosos restaurantes de España y Miami, además de excursiones de pesca en Alaska, que requieren ser desmentidos con facturas.
Resulta inadmisible que mientras se aprueban ampliaciones de millones de pesos para los shows de Yuri o Piso 21, se argumente falta de recursos para obras públicas prioritarias. Las preguntas planteadas por Adrián Gorocica Rojas deben ser respondidas con documentos sobre la mesa, no con discursos ni evasivas de la autoridad.
Las autoridades están obligadas a aclarar el origen de los recursos adicionales y la actuación de Lourdes Gabriela Chan Pérez en los contratos. Cubrir excesos festivos mediante atajos administrativos para complacer la red de Valery Amador, Renán Barrera Concha y Abril Ferreyro es una burla a los contribuyentes de Mérida.